Hemos visto ya muchos asistentes funcionando en webs de todo tipo, y hay una conclusión que se repite: lo que separa un chatbot que ayuda de uno que molesta casi nunca es la tecnología. Es cómo está configurado. Estas son las cinco cosas que más diferencia marcan.
1. Empieza por la información, no por el diseño
Es tentador pasar la primera hora eligiendo el color de la burbuja y el icono. Pero un chatbot precioso que no sabe responder no le sirve a nadie. Lo primero es que tenga la información correcta: precios, horarios, servicios, condiciones, cómo llegar, qué pasa si alguien quiere cancelar.
Si tu web está desactualizada, este es buen momento para arreglarla, porque el asistente responderá con lo que encuentre. Y si hay cosas que no están en la web (una tarifa interna, unas condiciones especiales), enséñaselas aparte.
2. Dale una personalidad que se parezca a tu negocio
Una asesoría y una tienda de ropa juvenil no hablan igual, y su chatbot tampoco debería. Decide si trata de tú o de usted, si las respuestas son breves o más detalladas y si puede usar algún emoji. Parecen detalles menores, pero son los que hacen que el visitante sienta que habla con tu negocio y no con una máquina genérica.
Un consejo: ponle nombre. «Lucía, del equipo de Clínica Norte» genera más confianza que «Chatbot».
3. Decide qué pasa cuando no sabe algo
Ningún asistente sabe todo, y no pasa nada. Lo importante es qué hace en ese momento. Lo peor que puede hacer es inventarse una respuesta; lo segundo peor, dejar al visitante sin salida. Lo bueno es reconocer que no lo sabe y ofrecer una alternativa: dejar sus datos para que le llames, pasar la conversación a alguien del equipo o darle el teléfono.
Y revisa de vez en cuando qué preguntas no ha sabido responder. Esa lista es oro: te dice qué información falta en tu web.
4. Conviértelo en una forma de conseguir clientes
Un chatbot que solo responde está desaprovechado. Si alguien pregunta por un presupuesto, el asistente debería ofrecerle dejar su contacto en ese momento. Si das citas, que pueda reservarla sin salir del chat. Si alguien quiere hablar con una persona, que pueda hacerlo.
Configura bien el formulario de contacto: pide solo lo imprescindible (normalmente nombre y teléfono o email) y, como mucho, una o dos preguntas que te ayuden a preparar la llamada.
5. No lo instales y te olvides
Las primeras semanas son las más importantes. Lee algunas conversaciones, mira qué pregunta la gente y cómo responde el asistente, y ajusta lo que haga falta. A veces es añadir un dato a la web; otras, darle una indicación («cuando pregunten por precios, recuerda que la primera visita es gratis»).
Después de ese primer ajuste, basta con echar un vistazo de vez en cuando. Y si cambias algo importante en tu web, asegúrate de que el asistente lo sabe.
Cómo se hace todo esto con OX·IA
Te contamos cómo funciona en OX·IA, porque lo hemos diseñado precisamente para que estas cinco cosas sean fáciles. El asistente lee tu web solo y se actualiza cada noche con lo que cambias; si usas WordPress, con nuestro plugin aprende al momento cada página que publicas. Su nombre, su trato de tú o de usted, la longitud de las respuestas y su personalidad se eligen con unos pocos clics, sin escribir instrucciones complicadas.
Cuando no sabe algo, lo dice y ofrece tu formulario de contacto, que personalizas a tu gusto, o te pasa la conversación dentro de tu horario. Y en el panel ves agrupado por temas todo lo que tu web no responde, para que le enseñes la respuesta en un momento. Si quieres verlo con tu web, la demo es gratis.